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BOSEOGRAFIA

Los años en CBS (1977-1984)

Antes de ser el cantante, el actor, Miguel es un joven que studia en el Liceo Francés, que mejora su inglés en Inglaterra, que habla italiano y viaja a Italia con la sensación de ser un poco de allí. Cada año menos Dominguin y más Bosé. Vive unos mundos que están muy lejos, que están en los antípodas del ambiente taurino.
Del recuerdo de los amigos, de la familia, de los monstruos que han pasado por su vida, de los recuerdos míticos y de los olvidos para volver a los años setenta, al principio de la memoria del nacimiento de su primer disco, al de sus gustos musicales de entonces, del recuerdo del entorno donde nacen las canciones del disco “Linda” que es un universo musical mezclado de gustos italianos y de claves inglesa, se refleja el proprio mundo que vivía Miguel.

Con ese disco, el hijo de Dominguin, el hijo de la Bosé, empieza a ser Miguel Bosé. El más deseado, el más guapo.

Fue un verdadero trauma…un cambio de rumbo en la existencia de un chaval de veinte años que del dia a la mañana se hace famoso.

De hecho aquél no era su primer disco, dos años antes había editado dos singles de la mano de Camilo Sesto que apenas nadie escuchó.
En el mes de abril del 1975, con ocasión de una cena de cumpleaños en su casa familiar de Somosaguas, junto a la Casa de Campo madrileña, uno de los invitados le anunció a los postres cuál iba a ser su regalo: un par de canciones. Se trataba de Camilo Sesto, muy amigo suyo y de su madre, la actriz Lucía Bosé.

Era frecuente que Miguel y sus dos hermanas organizasen muy a menudo improvisadas actuaciones caseras junto a sus amigos habituales en las que bailaban y cantaban con un gran sentido del humor. Camilo Sesto conocía esas habilidades musicales de Miguel, quien habia estudiado canto e interpretación por otra parte. No resultaba insólito que lo obsequiara, aquel 3 de abril 1975, con un par de composiciones propias. Eso sí, con una condición: sabedor de otra de las habilidades de Miguel, su facilidad para escribir, le instaba a que fuera él mismo quien creara los textos.
Miguel bromeando, acabó por aceptar aquel reto.
El debut de Miguel Bosé en el mundo del disco no fue feliz. Aunque Camilo Sesto se ocupó de la grabación del single en Londres, figurando como coautor y productor y también de que el neófito intérprete firmara con “Ariola”, la misma discográfica que editaba los éxito de Sesto, la crítica no recibió con parabienes la primera incursión musical del hijo del torero y de la estrella italiana. La prensa llegó a publicar que aquel disco parecía ser sólo un capricho, negándole a Miguel el pan y la sal.
Aquel disco sencillo contenía las canciones “Soy” y “Forever for you”, esta última interpretada lógicamente, en inglés, idioma que Miguel dominaba junto al italiano y al francés.
No le fue mejor su segundo disco, otro sencillo con los temas “Es tan fácil” y “Who”, el primer de los cuáles estaba firmado por Camilo Sesto también, letra y música.
Si se nos apura al recordarlo, su difusión fue mínima. La prensa musical ni siquiera se molestó en señalar ni sus virtudes ni sus defectos. Simplemente, lo ignoró.
Hoy, aquellos dos discos son piezas cotizadas por los coleccionistas.

El revés no amilanó a Miguel quien ya habia decidido centrar más su trabajo como actor cinematográfico, rompiendo sus vinculos laborales con la oficina de su padre, lo que supuso un cierto distanciamiento entre ambos. Y en una fiesta celebrada en el teatro-estudio del bailarín Antonio, en la madrileña calle de Coslada, en honor del cantante norteamericano Neil Diamond, el directivo de “CBS”, Tomás Muñoz, quiso saber si Miguel Bosé estaría dispuesto a fichar por su compañia discográfica.
No pudo ser sino unos meses más tarde, cuando ya su contrato con Ariola hubo vencido.
Muñoz, con la ayuda de José Luis Gil, logró ficharlo para la importante multinacional.
En adelante, Miguel Bosé iba a convertirse en un auténtico ídolo del pop.
A los 20 años, Miguel Bosé conocería un éxito expectacular en relativamente poco tiempo.

El lanzamiento discográfico de Miguel Bosé en “CBS” fue calculado escrupulosamente con todo detalle.

Siempre ha sido una mezcla, más allá de que sea tan español por muchas razones, de culturas italianas, francesas y anglosajonas, al menos en el estilo, en sus gustos, en su cultura musical y en otras muchas cosas. Y también una suma nada teológica de todo lo moderno latino.

Las canciones que iban a integrar su primer álbum, aparecido con el título de “Linda” en 1977 tras varios singles extraídos de él, fueron grabadas en unos estudios de Milán.
Danilo Vaona, un reputado profesional, se encargó de la producción del disco.
“Linda” habia sido un éxito del grupo italiano Pooh y Tomás Muñoz, se empeño en que Miguel lo grabara en español. La adaptación le fue engargada a Luis G. Escolar. Todo un acierto!

Como sin duda fue un éxito incontestable la presentación de Miguel Bosé como cantante cara al público, acontecimiento que tuvo lugar en la sala de fiestas Florida Park, en el Retiro madrileño, el 26 de abril de 1977, durante la emisión del programa “Esta noche…fiesta”, dirigido y presentado por José María Iñigo.
Miguel interpretó tres de las canciones de su disco, y por supuesto una de ellas era “Linda”.
Y amenizó su actuación con unos sugestivos pasos de baile, que encantaron al público.
Desde entonces, él mismo se encargaría de conjugar sus números coreográficos y sus canciones. Apareció con ropa deportiva y anticonvencional destacando en su vestuario un pañuelo que mostraba en el bolsillo trasero de su pantalón.
Aquella noche citada había nacido un nuevo ídolo para la juventud española.

Al año siguiente, 1978, salió al mercado su segundo álbum, “Miguel Bosé”.
También Danilo Vaona se encargó de la producción. Destacó “Anna”.
Comentando este tema, Miguel Bosé decía: “Supuso mi apertura al mercado internacional y mi primer éxito en Italia. El título se lo debemos a Ana García Obregon.
Fernando Arbex y yo habíamos estado trabajando en la canción, dentro de una relación fantástica, absolutamente creativa. Pero se nos resistía la cuestión de cómo llamarla. De pronto Ana apareció en la puerta del estudio y decidimos utilizar su nombre.
Aquello nos trajó mucha suerte”.
Una obra construida a base de jirones, y por una personalidad, creciente y pujante, que buscaba desde el principio de su carrera controlar lo que rezumaban sus canciones…unas canciones que sorprenden también por el lirismo de sus letras de amor, ya que, con el tiempo, la forma de expresión de los sentimientos en Miguel se hizo más oculta, más críptica.
Un lustro antes pasó una temporada en la prestigiosa escuela londinese The Dance Center estudiando danza y mimo con Lindsay Kemp

Justo cuando el disco comenzó a tener un éxito imparable, asuntos personales interrumpieron su promoción. En esa etapa de reposo involuntario Miguel comenzó a trabajar en el siguiente, en el tercer lanzamiento de su carrera.

“Chicas” fue el tercer elepé de Miguel, fechado en 1979 cuando era adorado por jovencitas y mujeres madura, sin distinción. Los clubs de fans del cantante proliferaban en España y Italia. Hemos de referirnos en este tercer disco, la aparición de versiones en inglés e italiano, para las diversas ediciones europeas del álbum, en lo que algunos medios llamaron “la respuesta europea a John Travolta”.

Miguel Bosé ya estaba consacrado como cantante hasta al punto que su carrera de actor empezó a quedar en segundo plano. El vertigo de las giras, la pasión del público y la comunicación con sus admiradores es algo que los cantantes pueden palpar cada vez que se suben a un escenario. Es muy dificil que un actor pueda sentir algo parecido ante una cámara, repitiendo tomas una y otra vez ante la única presencia del director y los técnicos.
Miguel Bosé se convirtió con este disco en referente adolescente. Además de cantar y escribir sus letras, bailaba de maravilla, llevaba paralelamente una carrera como actor cinematográfico y enamoraba sin sacar siquiera las manos de los bolsillos de sus jeans. Fetiche, sex symbol, icono, ídolo…Ser hijo de un mito (en su caso de dos) es un arma de doble filo. Mientras en medio mundo lo adoraban, en España durante mucho tiempo había quien no le tomaba en serio más que por sus apellidos, sobre todo entre la crítica…el hijo del torero Luis Miguel Dominguín y la actriz Lucía Bosé fue, a partir de “Chicas”, una estrella con rutilante nombre proprio. Y no habría marcha atrás.
El público adolescente lo convirtió en su bandera.
Al ritmo de sus canciones se protagonizó una pequeña revolución pendiente: hasta los niños accedieron a partir de entonces a la nueva música pop, como ya pasaba en otros países desde hacía años. Curiosamente era un disco mucho más juvenil que los dos predecesores.
Mucho más pop, más fresco, más emparentado con las tendencias anglosajonas.
Además de situarle entre los artistas más pujantes del planeta, “Chicas” le devuelve y multiplica su protagonismo en España.
Consolidó su estrellado pero fue un renacer, más que artistico, personal.

En 1980 Miguel Bosé tenía 24 años, pero afrontaba el paso de los setenta a los ochenta –para muchos, el inicio de la otra década prodigiosa tra la de los sesenta- como uno de los valores más solidos del pop español. A esas alturas se le podia considerar ya un “joven veterano” tras cinco años de fulgurante carrera que en apenas unos minutos, los que duraron su primera aparición televisiva, le hizo pasar de promesa a estrella. Y más aún, como uno de los grandes protagonistas y referentes de la revolución de los gustos y las costumbres de aquel mágico cambio de década.

Mucho antes de que se pusiera en boga la metrosexualidad, Bosé aparecía como un artista capaz de seducir a toda una generación, sin distinción de sexo, sin dejar de fascinar a las anteriores…Y, por lo que se ha visto, también a las posteriores.
Hoy, Miguel sigue siendo un icono del pop español, el único capaz de haber resistido, sin ceder nunca en sus convicciones estéticas y musicales y arriesgando costantemente en primera línea.

Uno de los discos que cimentaron su carrera fue “Miguel”, ya el cuarto, en 1980, pero capaz de conjugar por primera vez una apuesta clara por el éxito con unas inquietudes que marcarían posteriormente sus preferencias como creador. Un disco tan rabiosamente adolescente –como una montaña rusa emocional que le lleva de las baladas a los temas puramente discotequeros- como de primera madurez, con temas que demuestran que, al menos como letrista, era algo más que una voz y una cara bonita al servicio de las canciones y la maquina discográfica que las convertía en éxitos…pero quien piense que el Bosé veinteañero era una mera pieza en un mecanismo tan bien engrasado se equivoca.
Miguel, por el contrario, se alejaba del prototipo de marioneta creada por las discográfica y desde el principio dejó claro que no sólo contaba su voz y su fisico, sino también su opinión.

Después del éxito de “Miguel” había mucha presión por hacer algo que estuviese a la altura.
“Más Allá” significó, sobre todo, un cambio estético radical. Miguel se cortó el pelo.
Adiós a esa melena lacia que cautivaba a las chicas (y a los chicos, claro). Hola a un nuevo look. En la portada de “Más Allá”, Bosé muestra una mirada intensa. Entre intrigante y sugestiva.
Era el momento de demostrar que aunque sus canciones no habían tenido tanto tirón comercial, sin embargo, ahí había buenos temas. Y mucha energía.

Nadie movía los hilos de Miguel Bosé. Nunca hizo nada que no quisiese. Era ya un chico listo. Cuando se publica “Más Allá” cumple 25 años y era distinto a los otros jóvenes de su edad. Con una sólida y libre formación académica (muy internacional), una curiosidad admirable y unos padres famosos, estaba frequentemente rodendo de artistas y una farándula intelectual y cultural muy distinta a la que hoy vemos.

Siempre ha caminado a diez centimetros del suelo. Aura de bailarín, bello animal, todo lo tiene en su cabeza. Sempre ha ido más allá de lo que esperábamos de él porque le acompaña la luz de los elegidos y porque consigue periódicamente reinventarse.
Cualquier desapasionado que le hubiese visto cantar “Linda” o “Superman” a finales de los setenta, grácil y hermoso como era, no hubiese apostato por su continuidad más allá del temporal fenómeno de fans, condenado a ser una estrella fugaz, un fuego fatuo de los que rebosan las rumbas donde entierran a los artistas de un solo éxito, una sola canción; un póster amarillento, un meteorito extraviado.

¿Tenía su proyecto Miguel en la cabeza? Quizá el secreto suyo ha sido no conformarse nunca con lo que era en ese momento y ha ido inventándose a sí mismo a golpe de intuición y valentía. Valentía, sí: podéis visitar la hemerotecas y encontraréis tantas líneas presagiando su caída, tanta letra anticipando su final que lo milagroso es que haya llegado hasta aquí. ¡cómo ha llegado!

Nunca ha pedido permiso a nadie para hacer lo que no debia hacer: lo ha hecho; a veces contracorriente y pagando su peaje, arrojando lastre, yendo por delante de la gente que siempre pide que te parezcas a ti mismo, que te repitas una y otra vez hasta la náusea y esperimentando el desierto que a veces se abre a tu alrededor, la deserción de gente que encuentra otro modelo para sostituirte, el frío que hace afuera.

Es generoso como sólo son los grandes. De su mano han salido proyectos que han catapultado a muchos y aventuras fallidas que le han hecho agujeros en el bolsillo y en el alma. Y lo mejor de todo es que no es llorón, no suele contar en público esas cosas, tampoco en privado, quizá siguiendo la sabia máxima que dice: “no les cuentes las penas a tus amigos, que les diverta su puta madre”.
Miguel siempre ha invertido en sí mismo, se ha rodendo de excelentes músicos y sus directos han sido de extraordinario nivel. Ha viajado, ha tenido curiosidad y se ha puesto a prueba en mil cosas diferentes que pueden ir de la dirección teatral a la cría de ganado lanar.

“Made in Spain” salió al mercato en el 1983. Son los años de la movida.

Todo artista tiene un trabajo que supone su consacración, una obra que contiene de manera sublime todos los elementos que en adelante va a tener su arte, aquellos sobre los que va a edificar su trayectoria. “Made in Spain” fue para Miguel Bosé eso mismo, el álbum clave de su carrera…pero por todo lo contrario.
Fue Bianca Jagger quien le presentó al artista Andy Warhol, el dispensador de credenciales de los mitos de la cultura pop. Le contó Bianca a Miguel, que el artista neoyorquino tenía sus discos, los escuchaba y los elogiaba. De modo que Miguel se plantó en la Factory de Warhol y éste se quedó encantado, no sólo de diseñarle la portada del disco, sino también de rodarle dos videoclips promocionales del Made in Spain. Los dos están perdidos.
Warhol intuyó la cantitad de miguelbosés que contenia el disco, dibujó tantas caras en la carátula del álbum.

Miguel tenía 27 años y, lejos de ser su consacración, este disco representa una crisis absoluta, un no saber qué se quiere, o un no atreverse a dar el paso, pero ¿qué pasó?

Miguel no estaba atraversando una buena época. Mientras hacía ese disco vivía en Milán, aunque ya estaba abandonando la ciudad, y tenía un pie allí, otro en Madrid, en Londres…no se encontraba cómodo con el traje a medida que le habían fabricado. A todos nos encantaba, lo veíamos guapisimo y estupendo, vendía discos como churros. En Italia se lo comían, en Sudamérica se lo querían comer, en España era el rey del programa “Aplauso”, de las revistas pop del momento y de todas las portadas del quiosco. Pero el espejo le devolvía una imagen deformada de sí mismo. Quizá, la imagen de otro. Desde luego no era él.

Este álbum comparte portada con otro llamado “Milano-Madrid”, un disco paralelo, concebido exclusivamente para el mercato italiano.
Italia, sin embargo, adoraba a Miguel, era un mercato importante, potente.
Su “Bravi Ragazzi”(Bravo Muchachos en España) del año anterior había sido un fenómeno musical y casi social en el país alpino, todo un himno para una generación, la suya, la del 56. Con los mismos productores y compositores de “Bravi Ragazzi” (Guido Morra y Giancarlo Lucariello) hizo “Milano-Madrid”. Y ahí empezó una crisis personal y creativa aún mayor.

Esa crisis cristalizó en el disco, un álbum con un material muy disperso…

Por si fuera poco el conflicto interior y el llevar dos álbumes gemelos, se reforzaron las presiones de la discográfica…“Made in Spain” era otro álbum que Miguel disfrutaba desde la privilegiada planta de CBS internacional.
“Hay que conquistar el mundo, éste es el momento”, era la consegna exterior que le retumbaba en el interior. Y él, con el “quién soy” a cuestas.

Cuando uno entra en CBS international forma parte del club de élite de una de las mayores discográficas del momento. Todas las casas nacionales están obligadas a sacar los discos de la división international. Eres un especie de patrimonio discográfico de la humanidad. Muchísimo dinero en juego, una responsabilidad tremenda para un chico de 27 años.

La gran transformación se produciría en 1984.
Miguel Bosé tenia ya veintiocho años y decidió dar un giro radical en su carrera.
Hasta entonces habia cultivado su lado más juvenil empleando una tesitura alta de voz que no era la misma que utilizaba para las conversaciones.
Y en “Bandido”, su álbum de aquel año, decidió emplear el tono natural de su voz, de baritono, y así grabó canciones que siguen siendo básicas en su repertorio: “Amante bandido” y “Sevilla”.
Por orden de importancia, presentemos a un hombre fundamental en su vida: el italiano Roberto Colombo.

Roberto Colombo había sido fundador de la Premiata Forneria Marconi (PFM), la formación que mejor supo traducir en Italia las enseñanzas del rock sinfónico.
Un musicólogo erudito, atrevido, con una fuerte personalidad. Justo lo que necesitaba Bosé.

Los dos, Miguel y Roberto, se ponen a trabajar, casi en secreto, porque no querían darle publicidad al asunto, sobretodo a la discográfica, CBS.
Se ponieron a fabricar “Bandido”. Grabaron tres versiones: español, italiano e inglés. En clandestinidad total. ¡Cuando lo presentaron a CBS, le dan la carta de libertad y lo echan!

Situación extraña: Bosé estaba convencido de que había grabado su primer disco, aquel en el que se notaba más convencido, más libre, más creador, y la compañia no lo entendía.
Miguel, desde los primeros éxitos adolescentes, vivió casi sin darse cuenta, arrastrado por un increible éxito de masas, hasta ese momento de madurez en que Miguel decidió cambiar de rumbo e iniciar una nueva carrera con su voz adulta y una nueva capacidad de emoción en su forma de interpretar. Después las canciones que le convirtieron en un inimitable ídolo juvenil en los setenta, en los ochenta llega el álbum que le abrió paso a su madurez artistica donde demostró que era capaz de algo tan dificil como es crecer a la par de su público.
Un desafio en el que se estrellaron muchos de sus compañeros de los años setenta.
Miguel Bosé no solo salió indemne, sino potenciado y enriquecido de esta esperiencia.
Los grandes maestros pasan de una vejez a otro nacimiento. Siempre viejos.

Su disco “Bandido” arrasó en España y Latinoamérica, se converte en clásico. En Italia les disgustó el nuevo Bosé…pero a partir de ese cambio ya siempre sería un cantante libre, perturbador.
Un hombre independiente.
Tras aquel disco llegaría una nueva carrera.

The Source by: Cbs-Sony/El País
Header Photo: GTresonline@GettyImage
Photos slide:
Miguel Bosé whit Guido Morra y Giancarlo Lucariello
Miguel Bosé whit Roberto Colombo and Peter Hammill
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